Ganchoycross.com.ar – Quique Rodríguez

30-12-2008: VELADA DE MARCOS JUAREZ (COMPLEMENTARIOS): DIEGO CHAVES, EL INSEPARABLE AMIGO DEL NOCAUT

Publicado por Quique Rodríguez en diciembre 29, 2008

OTRA CONTUNDENTE DEMOSTRACION DE DIEGO CHAVES

El inseparable amigo del nocaut

El welter nacido en San Miguel derrotó por nocaut técnico en el 2º round al corajudo boliviano afincado en Tucumán Javier Mendoza Suárez, quien, de todas formas, dejó una excelente impresión por su entrega y buen boxeo, en un accidentado combate que bien pudo haberse declarado como “sin decisión” por un choque de cabezas que le abrió una importante herida en el cuero cabelludo del visitante.

POR ENRIQUE RODRIGUEZ

Marcos Juárez (Especial) – No tuvo la culpa el invicto welter Diego Chaves (22 años, 67,100 kilos, 6 triunfos, sin empates ni derrotas, 6 K.O.) de las circunstancias que facilitaron su victoria por nocaut técnico en el 2º round frente al valiente boliviano Javier Mendoza Suárez (31 años, 67 kilos, 7-14-2, 3 K.O.) -quien sufrió su 6º caída consecutiva-.

Es que el bonaerense, que consiguió imponer su mayor altura y alcance a lo que le sumó un ritmo frenético y una puntería admirable en sus descargas ante un enjundioso rival que, en ocasiones, puso a prueba su mentón con envíos curvos, se vio, sin quererlo, favorecido por los desaciertos del médico de turno. El facultativo autorizó a seguir en combate al del Altiplano luego de que sufrió un  profundo corte en su cuero cabelludo que le provocó una profusa pérdida de sangre en el primer asalto, que le impedía ver correctamente, producto de un casual choque de cabezas.

Si hubiera primado el sentido común, el duelo debería hacer sido declarado “sin decisión”. Sin embargo, la contienda siguió y Chaves, dueño absoluto del pleito, salió decidido a finalizar el choque, conectando algunos certeros envíos que le produjeron un nuevo corte en la ceja derecha de su disminuido contendiente, por lo que esta vez, el árbitro Víctor Correa decretó el no va más.

Probablemente, Chaves habría sido el triunfador sin la involuntaria ayuda del médico y, por consiguiente, también del árbitro. El de San Miguel hizo su trabajo más allá de todas las contingencias y consiguió su merecido premio pero queda en claro que el boliviano también estuvo a la altura de las circunstancias y, en el futuro, no estaría mal que le den la revancha para, como veterano probador que es, vuelva a medir su estatura boxística ante un Chaves que sigue, paso a paso, camino hacia el estrellato.

 

MADERNA SUMA Y SIGUE

 

POR ENRIQUE RODRIGUEZ

Sin despeinarse y con la posibilidad dilapidada de ganar por la vía rápida, el supermediano platense Ezequiel Maderna (22 años, 76,100 kilos, 2 triunfos, sin derrotas ni empates, 0 K.O.) derrotó ampliamente por puntos al cordobés de San Francisco Víctor Hugo Peralta (29 años, 75,100, 0-2-1). La superioridad del único representante argentino de boxeo en los últimos Juegos Olímpicos de Beijing no admitió ningún tipo de discusiones. Y de esa manera lo juzgaron Gabriel Tavella y Luis Antonelli (40-35) –con quienes coincidí exactamente- y Juan Carlos García (40-36).

De entrada, Maderna usufructuó su mayor altura y alcance al ganar la larga distancia con su jab zurdo, haciendo estériles los esfuerzos de su contrincante para arrimarse con ciertas chances de probar su mandíbula.

La tónica del pleito se asemejó en parte a la que disputaron Santander Silgado frente a Sergio Beaz: esto es, de principio a fin hubo un amplio dominador -Maderna- y un dominado que se entregó a su suerte -Peralta-. Claro está como el de La Plata no tiene ni por asomo el poder de fuego del cafetero, las claras ventajas que acumuló en los tres primeros capítulos, en sintonía con la abismal diferencia de estatura boxística entre uno y otro- contribuyeron a que el espectáculo careciera de otro interés que no fuera escuchar las tarjetas sin asombro, debido a que el resultado final estaba cantado.

Sin embargo, el platense salió muy decidido a culminar la desigual porfía en el 4º y último round, estando a punto de hacerlo cuando derribó a un Peralta, exhausto por el castigo y abatido por la situación desfavorable. En tal situación, no hubiera estado de más que el árbitro Ramón Martínez decretara el final del combate con un piadoso nocaut técnico luego de la cuenta de protección, o que el rincón de Peralta dijera no va más.

Pero nada de ello ocurrió debido a que la ansiedad de Maderna por terminar todo de una buena vez se aplacó con el paso de los segundos conformándose a ganar nuevamente por puntos y, de esa forma, posibilitó que su contrincante culminara a duras penas la contienda.

El instinto asesino de un boxeador se trae de la cuna o no se tiene. Por esa razón existen los Marcos Maidana y César Cuenca, dos excelentes pugilistas que transitan sus exitosos caminos apelando a distintas recetas. Y a pesar de que apenas lleva dos combates como rentado, Ezequiel Maderna parece estar encuadrado claramente en la pulcra línea boxística del chaqueño de Tres Isletas, quien tiene puños de algodón.

Aún así, va aprendiendo los primeros palotes del profesionalismo a paso firme y seguro. Con el trabajo diario pulirá sus defectos que, hoy por hoy, pasan por invertir más asiduamente a los planos bajos de su contrincante para sacarle piernas y convertirlo en un blanco más fijo, y de trasladarse más rápidamente en el cuadrilátero para encontrar más variantes y no abusar de los envíos rectos desde posiciones demasiado estáticas.

Si a este par de puntos flacos le suma un sólido entrenamiento que le permita incorporar potencia en las descargas para tratar de hacer verdaderamente daño y no solamente sumar un punto tras otro en las tarjetas, estaremos en presencia de un pugilista para tener en cuenta.

Pero vayamos despacio y no lo apuremos: que Maderna haga su experiencia apoyado en la dura disciplina del gimnasio como lo ha hecho hasta hoy. De esa manera, encontrará las respuestas para transformarse en un futuro mediato en un pugilista para tener muy en cuenta.

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SONRIO EL PARAGUAYO BORDON

POR ENRIQUE RODRIGUEZ

Al cabo de 4 rounds parejos, carentes de emociones y de escaso nivel técnico, el superwelter paraguayo Héctor Darío Bordón (24 años, 66,800 2-1-1, 1 K.O.) derrotó por puntos en fallo mayoritario al pugilista de San Martín Jorge Guanuco (24, 69,400 0-2-0). El fallo de los jurados le otorgó el triunfo al guaraní radicado en Las Toninas, aunque por lo poco demostrado por ambos, probablemente el mejor castigo hubiera sido un empate: Juan Carlos García: 40-37,5 y Gabriel Tavella: 39,5-38,5 para el vencedor, mientras que Luis Antonelli dictaminó una igualdad en 38,5. El árbitro fue Víctor Correa.

En tanto mi apreciación coincidió con la de este último aunque por guarismos diferentes: 39-39, ya que, desde mi punto de vista, cada uno predominó en dos asaltos

 -Guanuco el 1º y el 4º y Bordón el 2º y 3º- por muy escaso margen.

En un contexto de escasos aciertos, forcejeo y revoleos fuera de distancia a granel, el primer capítulo se lo llevó Guanuco por un par de impactos a las zonas blandas. En el segmento que fue del 2º al 3º prevaleció el paraguayo a partir de una postura más agresiva, tomando el centro del cuadrilátero y conectando, desde afuera, su zurda en punta que logró inflamarle el pómulo derecho a su adversario.

En tanto, Guanuco avanzaba sin pegar ya que no caminaba acortando el camino sino en forma lineal y previsible, favoreciendo la estrategia de Bordón que aprovechaba para acumular mínimas ventajas con algunos ascendentes. En el 4º Guanuco logró emparejar el choque con algunos impactos curvos que le hicieron sangrar la nariz a un cansado Bordón que se conformó con evitar la pelea a hierro corto y llegar a escuchar las tarjetas que, en definitiva, le dieron la razón en cuanto a lo numérico, aunque respecto de lo boxístico dejó bastante que desear.

 

CARLOS FARIAS CANTO VICTORIA

POR ENRIQUE RODRIGUEZ

El gallo moronense Carlos Farías (21 años, 53,150, 2-0-0, 0 K.O.) derrotó por puntos en fallo unánime al necochense Néstor Martínez (29, 53,950, 2-8-0, 1 K.O.), luego de realizar una lucida presentación al cabo cuatro capítulos en los que demostró una amplia superioridad y un boxeo sobrio y elegante. Las tarjetas reflejaron el claro triunfo de Farías: Gabriel Tavella: 39,5-38; Juan Carlos García: 39,5-37,5, mientras que Ramón Pereyra: 40-36,5 (esta última coincidente con mi apreciación). El árbitro fue Víctor Correa.

La movilidad de piernas, un desplazamiento rápido y prolijo, un preciso puño zurdo, tanto en jab como en directo, para usufructuar su mayor alcance y exactas combinaciones que coronaba preferentemente con cruzados diestros fueron la carta de presentación de un Farías que gobernó de principio a fin a su experimentado adversario que en los dos primeros asaltos planteó una oposición medianamente seria, pero que cuando se le fue el respaldo aeróbico producto del castigo recibido, ya no pudo soportar el ritmo y se entregó mansamente a su destino.

La buena escuela del pugilista que entrena en el Cedem nº 2 de Caseros posibilita depositar los ojos de los especialistas y aficionados en él. Despacito y sin apuro, su meta debería ser avanzar en el campo rentado. Tiene la juventud y el bagaje técnico suficiente para entusiasmarse con un futuro aún más venturoso.

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