“Si hago tres defensas exitosas, a
fin de 2009 pensaré en mi retiro”
El tigrense, premiado por la Unión de Periodistas de Boxeo de la República Argentina como el mejor boxeador albiceleste de 2008, explica las razones por las que cree que accedió a ese logro, al tiempo que expresa sus deseos e intenciones para el año próximo.
POR ENRIQUE RODRIGUEZ
-¿Qué significa para vos la obtención del Firpo de Oro como el mejor boxeador argentino de 2008?
-Sinceramente, no lo puedo creer. Me di cuenta que hice un año muy bueno. Esto me hace sentir muy feliz y me da muchas ganas de seguir entrenando cada día para seguir mejorando. Me llegó la hora de disfrutar por un rato.
-Indudablemente debés sentirte orgulloso por haber ganado ante tantas figuras relevantes que consiguieron títulos tan importantes, en un año muy bueno para el boxeo argentino…
-Seguro. Omar Narvaes llegó a las 14 defensas de Monzón, La Tigresa Acuña gaó la unificación con Oliveras, Yesica Bopp y Maravilla Martínez ganaron títulos mundiales… En fin, gracias a Dios, por algo me lo gané porque también hice un buen papel frente a Barashian en el Luna Park cuando gané el título mundial mediopesado AMB y después en Alemania, cuando lo defendí por primera vez contra Jürgen Brahemer. Ese creo que fue el motivo de que alcancé este logro.
-Este premio te da muchísimas fuerzas para el futuro. Hablo del futuro y digo: ¿cuáles son tus planes inmediatos para los próximos seis meses?
-Todavía no lo hablé con mi manager Osvaldo Rivero, algo que haré en los próximos días. Yo tengo la intención de pelear muy rápidamente para hacer mi segunda defensa del título.
-¿Seguís teniendo entre ceja y ceja, como me dijiste dentro del vestuario apenas consagrado contra Barashian, una pelea unificatoria en Sunchales frente al húngaro Zsolt Erdei, que te había ganado en forma polémica en dos ocasiones, cuando fuiste su retador?
-Sí, sin dudas. Siempre quiero pelear en Sunchales y, si es posible, con Erdei, porque estoy seguro que esta vez le gano sin ningún tipo de excusas.
-¿Creés que eso seré posible en los primeros meses de 2009?
-Ojalá. Eso es lo que quiero con todas mis ganas: tengo una espina clavada y, apenas tenga la oportunidad, me la voy a sacar.
Como frutilla de postre, El Pigu, a modo de despedida, dejó una sentencia que dejó picando su probable intención de colgar los guantes a fines de 2009, al recalcar que “mi idea es hacer dos o tres defensas, ganar todo para asegurar el futuro de mi familia para después pensar lo que quiero hacer de mi vida”.
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VELADA DEL SÁBADO 20-12 EN JUNIN:
LUCAS MATTHYSSE VENCIO POR PUNTOS A CARLOS JEREZ
Siempre hay una primera vez
Con claridad, el chubutense radicado en Junín derrotó en las tarjetas, en su pago adoptivo, al experimentado y difícil tucumano, luego de disputar los diez asaltos pactados, un hecho inédito hasta aquí para el ganador en sus anteriores 23 salidas.
POR ENRIQUE RODRIGUEZ
Junín (Especial) – Alguna vez tenía que ser: el invicto superliviano Lucas Matthysse (26 años, 66,050 kilos, 23 triunfos, sin empates ni derrotas, 21 K.O., una sin decisión), 8º en el ranking mundial de la OMB y 22º en el del CMB, superó por puntos en 10 vueltas (fallo unánime) al experimentado tucumano Carlos Jerez (29, 66,100, 27-12-3, 14 K.O.) en el combate central de la velada desarrollada en el estado Héctor Danunzio, denominado La Cúpula, de esta ciudad, el sábado pasado.
Matthysse fue el absoluto dominador de la contienda, salvo en el último capítulo en el que, jugado por jugado, su difícil oponente logró prevalecer por escaso margen. Con esta victoria, el pupilo de Cuti Barrera se encamina hacia una eliminatoria mundialista que, según le remarcó su manager Mario Arano a este cronista, estaría prevista no más allá de mediados del año próximo.
Dirigió sin inconvenientes Amadeo Ascención y los jurados convalidaron el amplio triunfo del chubutense: Néstor Calvet 100-94, Jorge Cabalcabué 100-91,5 y Carlos Platel 99,5-93. En tanto, mis guarismos recorrieron similar escenario: 99-91,5.
El vencedor -que peleó encuadrado entre los welter, la exigencia que planteó Jerez para que el duelo se desarrollara- tomó la iniciativa desde el arranque, asestando velozmente su zurda en punta para volcar el cruzado diestro inmediatamente. De esa forma, el pupilo de Barrera se llevó por escaso margen el primer capítulo -de escasos aciertos- por ser el más claro de los dos.
En el capítulo siguiente, Lucas aceleró el ritmo y le sumó puntería a sus envíos de mano zurda, tanto a la zona hepática como al rostro, logrando inflamar el pómulo derecho a un enjundioso Jerez que trató de enmarañar la contienda girando hacia su derecha para no entregar un punto fijo y, simultáneamente, buscando en el revoleo acertar algunos mandobles que fueron bien bloqueados por el triunfador.
La tónica del pleito se afirmó en los siguientes asaltos, en los que Matthysse intensificó su certero castigo de puño siniestro arriba y abajo, provocándole una tenue hemorragia nasal, un corte en el arco superciliar izquierdo y un repentino ahogo a un tucumano que, salvo por algún que otro derechazo cruzado, poco pudo hacer para que su rival no acrecentara las distancias.
Cansado por los golpes recibidos e impotente por la desventaja parcial, en el 4º, Jerez metió un cabezazo que le produjo un corte en la ceja derecha del triunfador que, seguro de su triunfo, achicó los espacios en el capítulo siguiente, desbordó a su contrincante y le aplicó lucidas combinaciones de gancho zurdo a la zona hepática y cross de la misma mano, para culminar la maniobra con un ascendente siniestro al mentón.
La guapeza y dignidad fueron las bases en que Jerez sustentó su resistencia a partir del 6º round. Es que el amplio dominio al que lo sometió Matthysse desde ese momento hasta las postrimerías del 9º hubieran dado por tierra la aspiración de muchos otros pugilistas de sostenerse en pie.
Es que, sin desesperarse y bien cubierto para no sufrir sorpresas desagradables, el dueño de casa le aplicó un concierto de impactos, cuyas banderas más visibles fueron tanto el zurdazo ascendente a los planos bajos como su inmediata combinación con los cruzados diestros al rostro.
Sin embargo, fue a partir del 8º que Matthysse amainó su ritmo debido a que padeció una dolencia en su mano derecha. De esa forma, el 10º y último capítulo, el local decidió bajar los decibeles y marcar los golpes ante un rival que supo aprovechar esa circunstancia con una entrega inusual que lo llevó a ganarlo por escasa distancia.
Dentro de ese contexto, en el último minuto llegó lo mejor del visitante que logró conectar un cruzado diestro que su invencido oponente sintió por primera y única vez en el combate, debiendo soportar, además, un corte debajo del ojo derecho producto de ese acierto rival.
Seguramente, el final del pleito le sirvió a Matthysse para darse cuenta de su crecimiento boxístico no depende de un solo rubro, ya que probó que no solamente tiene un puño demoledor sino que, al combatir por primera vez a diez asaltos, también tuvo la ocasión de desempolvar ciertos recursos defensivos que hasta el sábado no había necesitado mostrar. Y salvo por el pequeño susto del 10º round, también sumó un aprobado en defensa. Al fin y al cabo, fue un paso adelante del patagónico que avizora un 2009 todavía más exitoso, siempre y cuando, claro está, si continúe por esta senda.
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ESTE HEILAND
ES COSA SERIA
En el semifondo, el zurdo invicto mediano rionegrino radicado en Pigüé, Jorge Heiland (21 años, 72,450 kilos, 9-0-0, 6 K.O.) le dio la razón a su claro favoritismo y continuó con su racha de definiciones categóricas -la 6º al hilo- al superar por K.O.T. en el 2º round al santafesino Alejandro Boatto (28, 75,400, 3-6-2, 2 K.O.). El árbitro fue Amadeo Ascensión y los jurados, Sebastián Ferreira, Marcos Miranda y Edgardo Benevent.
A pesar de ser más alto y poseer mayor alcance, Boatto jamás pudo plantarse en posición ofensiva sobre el cuadrilátero. Es que, veloz en sus movimientos y certero en las descargas, El Gaucho lo anticipó desde la campana inicial con sus directos zurdos. A partir de sentirse el protagonista, el de Cipolletti comenzó a invertir decididamente a los planos bajos para amalgamarlos luego con potentes cruzados que rápidamente minaron la resistencia de un Boatto que pagó un oneroso impuesto a su inactividad -había combatido solamente una vez durante este año- con un cansancio repentino.
Advertido de la situación, en el 2º y definitivo Heiland voltea a su adversario con un gancho zurdo abajo seguido de un recto zurdo al mentón luego de que, sentido, Boatto dio el paso atrás. Tras la cuenta de protección, el santafesino buscó aferrarse al cuerpo del patagónico, quien, rápido de reflejos le asestó de contra otro mortífero directo con su puño izquierdo al hígado (en realidad, este es un término gráfico y coloquial, aunque en realidad lo correcto es expresar a la zona hepática, porque no le pega adentro del hígado) que vuelve a desplomar al de Santa Fe al tiempo que voló la toalla pidiendo clemencia.
Fue una sólida y letal exhibición de Jorge Heiland, quien junto con Billi Godoy, casualmente otro sureño, fueron las revelaciones entre los medianos de 2008. Les auguro un ascenso vertiginoso en el ranking nacional, donde se encuentran 7º y 8º, respectivamente, habida cuenta de que, salvo Mariano Carrera (1º), que no se dedica por ahora a los menesteres domésticos, no se encontrarían con demasiados rivales de fuste que los entorpezcan.
Es que, si se animan y le protegen sus respectivas carreras, ambos estarán en condiciones de subir los peldaños que hasta hoy ocupan Pablo Medina, Marcos Vergara, Claudio Abalos, Néstor Battaglia, Oscar Véliz hasta llegar al experimentado campeón Francisco Mora.
De sus conducciones y del apego al gimnasio depende el futuro de ambos, ya que condiciones para ilusionarse tienen de sobra.
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MATIAS FERREYRA GANO
PERO QUEDO EN DEUDA
El tremendo cross de izquierda que acertó el zurdo superpluma pigüense Matías Ferreyra (26 años, 62,200, 21-1-0, 7 K.O.) al mentón del pugilista nacido en San Miguel, Marcelo Lazarte (31, 62,100, 7-11-1, 1 sin decisión, 2 K.O.) fue el mejor compañero del pupilo de Ernesto Blanco, quien venció ajustadamente por puntos (en fallo unánime) al cabo de seis disputados asaltos en los que el perdedor mereció, según mi criterio, por lo menos, el premio del empate.
Los dos primeros asaltos se los alzó el huésped, que le imprimió un ritmo asfixiante al duelo desde el inicio, asediando y sorprendiendo a su encumbrado oponente sobre los rincones y acertando con algunos cruzados zurdos. Es cierto que el miguelense utilizó en repetidas oportunidades a su cabeza como un tercer guante, infracciones que no fueron sancionadas por el árbitro Pérez, de Lincoln, que se limitó una y otra vez a amonestarlo sin descontarle puntos.
Probablemente, el pigüense haya pagado un alto precio de pelear en dos categorías por encima de la suya -es superpluma y lo hizo entre los superlivianos- ante un oponente que es un welter juniors hecho y derecho. Pero, sea como fuese, Ferreyra no tuvo el oficio ni el boxeo necesarios para librarse de su experimentado rival, por lo que penó más de la cuenta hasta el final del choque.
Es que ante un boxeador que avanza en forma lineal, lo más conveniente para ese adelantamiento, según la cátedra, sería disparar los uppercuts, una materia pendiente que deberá aprender el pugilista manejado por Mario Arano.
Hasta que el duelo cambia de manos por el cross zurdo de Ferreyra que llegó claro sobre el rostro de Lazarte, quien se desplomó sobre el tapiz y debió escuchar la cuenta de protección de Pérez. De todas formas, el visitante no cejó en su intento de seguir siendo protagonista, hizo el desgaste y marcó el pómulo derecho de su contrincante, alzándose por poco los dos capítulos siguientes, para sucumbir en el último y decisivo por la misma vía.
Ganó pero no convenció. De continuar con este nivel, a Matías Ferreyra se le tornará cuesta arriba mejorar su tercer puesto en el escalafón nacional superpluma.
La jornada, organizada por Aranobox y con una concurrencia de 2.000 espectadores, se completó con otros dos pleitos: el liviano tucumano Alberto Santillán (28 años, 61,400, 15-1-0, 4 K.O.) doblegó por K.O. en el tercer round al santafesino Alejandro Burella (61,150, 10-15, 1 K.O.) con un certero gancho zurdo al plexo solar, en tanto que Rubén Ruiz (51) noqueó en apenas 30 segundos del primer asalto al uruguayo Leonel Barcelos (21, 51,550, 2-5-0, 0 K.O.).
¡Gracias, Gustavo Zamudio y Gustavo Nigrelli por el comentario, Marcelo González por el resumen y América Sports por el audio!
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