UN INMENSO AGRADECIMIENTO A PABLO CABRERA Y GABRIEL GAMBANDÉ QUE ME AYUDARON A SOLUCIONAR UN GRAVE PROBLEMA PARTICULAR
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HUGO GARAY, UN GUERRERO EN REPOSO TRAS SU CONSAGRATORIA DEFENSA MUNDIALISTA
“Hay campeón para rato”
POR ENRIQUE RODRÍGUEZ
El Pigu descansa en la tranquilidad de su Tigre natal luego de retener por primera vez, su título ecuménico mediopesado AMB, en Alemania, frente al local Jürgen Brahemer. Expresa su satisfacción por el logro obtenido y medita pacientemente su futuro.
¿Dónde estuvo la clave de tu triunfo frente al alemán Jürgen Brahemer, como visitante?
A Brahemer lo superé en todo momento y fui un claro ganador. Puse todo lo necesario para ganar y no paré en ningún momento de buscar la pelea, con huevo, corazón y boxeo. Realmente, lo barrí de arriba del ring y nunca sentí sus golpes. Sabía que si no salía a arrancarle la cabeza desde el primer momento, iba a ser prácticamente imposible que me reconocieran el triunfo.
¿En algún momento pensaste que se iba a caer por todos los golpes que le pegaste?
Realmente me sorprendió por todo lo que me aguantó. Es que le pegué con todo arriba y abajo, con velocidad y potencia y jamás bajé la intensidad. Pero al final aguantó demasiado. Fue un duro rival al que debí jugarme entero para ganarle. Superé una prueba muy importante, ya que ganar en Alemania no lo hace cualquiera. Y yo pude y supe cómo hacerlo.
Tu evolución como pugilista durante el último año fue notable. Se te nota más seguro, más afianzado, más convencido de lo que tenés que hacer arriba del ring; ¿a qué aspectos se debe semejante crecimiento?
Fue fundamental el trabajo que venimos realizando en conjunto con mi equipo, tanto en la parte boxística y psicológica. Pero lo más importante fue que crecí mucho en la parte física para poder llevar a cabo el plan de pelea que más me convenía. De esa manera pude aguantar toda la pelea atacando sin sentir demasiado el cansancio. Me sentí como nunca en cuanto a mi velocidad y potencia. Es que haber corrido en las montañas de Mendoza a 1800 metros de altura y, finalmente, en Mar del Plata haciendo natación agregándole lastre en el mar, más un duro trabajo con pesas, me fortalecieron mucho para encarar con todo una pelea muy difícil. Y al final, se vieron los resultados de tanto esfuerzo.
¿Seguís sosteniendo que te gustaría hacer la próxima defensa en Sunchales, donde siempre te trataron tan bien, frente al húngaro Zsolt Erdei, que te ganó ajustada y polémicamente en dos oportunidades? Él dijo la semana pasada, luego de tu triunfo, que le gustaría pelear con vos para unificar su título mundial OMB con el tuyo porque demostraste un crecimiento en tu boxeo…
Seguro que sí. Si por mí fuera, pelearía siempre en Sunchales porque me hacen sentir muy bien. Y ni qué hablar si es con Erdei. Pero no me vuelvo loco: después de las dos últimas peleas, estoy un poco más tranquilo económicamente hablando para poder elegir el rival y el lugar donde quiero pelear. De ahora en más, escucharé ofertas pero ahora quiero descansar junto con mi familia. Este fue un año muy duro, con varios meses de entrenamiento para obtener el título y luego para defenderlo. Ahora necesito pasar las fiestas con los míos para recargar pilas para el año que viene. Creo que, después de tanto esfuerzo que hice en este año, tengo bien merecido un buen descanso. Ya habrá tiempo para pensar en mi próximo rival. Lo único que tengo muy claro es que, en el futuro haré todas peleas por el título mundial.
Se te nota distendido y sereno. Tenés la confianza por las nubes, en una muestra de madurez propia de los campeones que se están consolidando. ¿Podés afirmar que ya te recibiste realmente de campeón mundial?
Seguro. A mí nadie me regaló nada. Llegué a donde llegué con mi esfuerzo y el acompañamiento de mi equipo y mi familia, que confiaron en mí. Y, entonces, la confianza que tengo en mis fuerzas viene de haber entendido que superé una dura prueba. Ahora, más allá del rival que salga en el futuro, ya te digo que estoy para pelear con cualquiera en cualquier lado. Se llame Erdei o el que sea y dónde sea. Yo nunca especulé ni tampoco lo haré ahora. Repito lo que dije antes de pelear con el alemán: ahora viene lo mejor. Y hoy, más que nunca, siento que hay un Garay campeón para rato.


